Menores en Marruecos

Marruecos es un país con un elevadísimo número de jóvenes. No hace falta buscar las estadísticas,  puesto que simplemente paseando por la calle se ve que los menores de veinticinco años son una gran mayoría.

Lo que quizás muchos no saben es alguno de los problemas a los que se enfrentan los menores en este país.

Muchos de los que más sufren son los hijos de las madres solteras. Aunque “oficialmente” nadie mantiene relaciones sexuales antes del matrimonio,  cada día nacen varias decenas de niños sin que sus padres estén casados. Estos bebés y sus madres están condenados a la marginación, de ahí que muchos de ellos sean abandonados.  El destino de estos niños suele ser el orfanato, donde, sin embargo, parecen recibir buenos cuidados.

Hasta hace poco, estos niños encontraban una salida en el procedimiento conocido como kafala, algo equivalente a la tutela, puesto que la religión musulmana no acepta la adopción. Numerosas familias extranjeras se trasladaban a Marruecos para acoger a estos niños en procesos que tardaban años. Sin embargo, hace poco se estableció que las kafalas solo se concederían a residentes en Marruecos, lo que excluye a todos los ciudadanos extranjeros y, en consecuencia, provoca que los menores dejen de abandonar dichos orfanatos. Sin embargo, el problema mayor al que se enfrentan estos niños es que, a los siete años han de abandonar los orfanatos y pasar a residir en correccionales, en los que estos menores se encuentran con niños de hasta 17 niños que han cometido todo tipo de delitos.

A los 18 años los jóvenes salen a la calle sin perspectivas de ningún tipo y, probablemente, tras aprender la lección de que solo la violencia les puede ayudar. De ahí que sean habituales los robos y atracos o la imagen de chicos deambulando por las calles mientras esnifan pegamento, una situación muy triste para un país con un potencial humano tan impresionante.